Que sí. Que ya sé que voy tarde. Que
Masterchef lleva ya dos programas de esta segunda edición y
que debería haber escrito esta entrada hace días. Pero bueno, aquí
va el post que inaugura la sección gastrocatódica del blog.
Del casting no voy a comentar nada, porque me da perezón pensar en volver a verlo otra vez y porque en el segundo es cuando empieza el meollo.
Del casting no voy a comentar nada, porque me da perezón pensar en volver a verlo otra vez y porque en el segundo es cuando empieza el meollo.
El programa del casting lo puedes ver
aquí
El programa del 23/07/2014 lo puedes
ver aquí
La estructura del concurso se
repite, con pequeñas variaciones cada semana. Primero los aspirantes compiten en un reto
individual del que salen elegidos los capitanes para el
siguiente, en este caso grupal. Los miembros del equipo
perdedor tienen que enfrentarse en la prueba de eliminación y para
que se note que la cosa es chunga les plantan un delantal negro. Para
deliberar los ganadores de cada prueba, el jurado cuenta con la
ayuda de cocineros de prestigio/gentes de España/famosos que pasaban
por TVE. Aunque, en realidad, El Jurado (a partir de ahora en
mayúsculas) hace lo que le da la gana.
Estaba claro que los guionistas iban a
ser malvados desde el principio con Celia, la vegana. Bajo la
caja misteriosa, con toda su crudeza, hermosas cabezas de cerdo
esperaban a los concursantes. El cocinero invitado fue Toño Pérez,
del restaurante Atrio de Cáceres, con dos estrellas Michelín,
que preparó oreja cocida con tirabeques, calamar, coco y curri.
Celia manda amor al cerdo, que no le corresponde / Foto: www.rtve.es |
Los momentazos de este primer reto
individual:
- Toño Pérez diciendo a los concursantes: “Que miréis a ese cochinito con mucho cariño”.
- Celia, la vegana y su confesión: “Para mi es como un cadáver en la mesa”. Y se puso a hacer un “gran trabajo de abstracción”.
- Mateo, el celíaco, por el que siento empatía instantánea. Es lo que tiene ser del club de los “cazatrazas”, “preguntaenbares” y “escudriñaetiquetas”.
- Cristóbal, el granaíno, afirmando que la cocina es “más grande que Alemania”.
- Asistimos al alumbramiento del primer nombre cursi de esta edición, “sorpresa de mar y montaña”, ¿es que sale algo vivo del plato a lo empanada de paloma de la Boda Púrpura? Toño opinó de la sorpresa de Daniel que era “estéticamente bonito, pero le falta sentido”.
Los ganadores de la prueba, y
por tanto capitanes en la siguiente fueron Mila y Emil
I el Villano. El desafío por equipos se desarrolló en el buque Juan
Carlos I, perteneciente a la Armada, y fue todo muy La delgada
línea roja, con ese ritmazo a lo Malick. Tuvieron que preparar
más de doscientas comidas para los marinos.
Momentazo:
- La frase de Lorena DJ, “tengo el toto mojadito, saladito y todo”, eclipsó la prueba y se jaleó en Twitter.
El equipo azul, capitaneado por
Emil I el Villano, cocinó una caldereta de sargo. El
equipo rojo, con Mila como líder, una fideuá de urta.
Según observamos en esta primera prueba, los “delantales azules”
fueron más organizados aunque había mucho ego con patas suelto
entre fogones. Mientras tanto el equipo rojo tenía montada una boda
gitana en la cocina. Que si juju, que si jiji, hasta que la cosa
se puso malita. La comida no iba a estar a tiempo y El Jurado empieza
a mosquearse.
Como el cachondeo y el atranque no
cesaban, Samy de España empezó a mutar en Cthulhu y empezó
a darme miedo, así que me fui a la cocina a buscar unos yogures
deslactosados y mi mermelada, que ya se sabe, Masterchef da hambraza.
Al final entre el pitorreo, el desorden, los postres inexistentes y
los postres-chupito, los jueces decidieron declarar perdedores
a ambos equipos y les tocó votar a los concursantes quiénes debían
ir a la prueba final.
Samantha, segundos antes de que le salgan tentáculos / Foto: www.rtve.es |
Los delantales negros fueron para:
- Churra
- Lorena DJ
- Lola
- Mila
- Celia la vegana
- Mateo el celíaco
- Vicky la carnicera
El momento landista-ozoriano fue
para Cristóbal, el granaíno; Miguel Ángel, el funerario y las
modelos que pasaban por TVE y pronunciaron frases lapidarias
como “tengo un hambre que da calambre”, brrrr.
Los aspirantes cocinaron un plato
vegano con seitán como base. No le veo yo mucho futuro
en mi deslactosada nevera, se me antoja corchopanesco. La vegana se
puso muy contenta y parece que el karma le devolvió parte del
amor que le envía a los atunes y los cerdos. Hizo su plato estrella,
el que prepara en Navidad, que yo lo vi y me di cuenta de que el
abismo culinario entre nosotras es insalvable. Vicky se
lamentaba porque ella es “de carne carne y pescao, pescao”, y se
dedicó a churruscar un pimiento en la hornilla. Churra tiró (otra
vez) de salsita naranjita, y naranjito fue como llamó Jordi al plato
de Mateo. A Mila le salió un plato decente y Celia comparó al Pepe
de juventud con un "quesito tierno". Las peores calificadas
fueron Lorena y Lola. La DJ preparó seitán con crema
de pistachos sin crema de pistachos y Lola elaboró un plato más
triste que una canción del OK Computer y terminó siendo la primera
eliminada del programa.
Oda a la proteína, el plato perdedor / Foto: www.rtve.es |
En conclusión, el programa tuvo
momentos divertidos e incluso vimos algo de cocina con las
demostraciones de Jordi cortando pescado y haciendo caldo de miso. Lo
que menos me ha gustado es que el ritmo ha sido muy irregular,
con algunos momentos leeentos. También me ha dado la impresión de
que El Jurado ha vuelto a sus orígenes, cuando eran más bordes
y no me convence. Yo los prefiero cuando adoptan un rol más de
“duritos con buen corazón”.
¿Y vosotros? ¿Estáis viendo
Masterchef? ¿Qué os está pareciendo? ¡Espero vuestros
comentarios!
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